Implantes Dentales

Un implante dental es una pieza que se coloca en los huesos de la mandíbula para reemplazar un diente, bien porque ya no se tiene o bien porque se ha arruinado. Es una manera de reemplazar los dientes perdidos y de que el paciente pueda volver a tener una dentadura completa. Sobre los implantes, se pueden colocar soluciones protésicas para un diente, varios dientes o todos los dientes.

Los implantes dentales tienen que cumplir la función de imitar raíces de los dientes a los cuales reemplaza, por ello, los más utilizados son aquellos con forma de cilindro o de cono. Estos implantes se fabrican con titanio de alta pureza en cuya superficie se utiliza un tratamiento ácido que ayuda a que desde el primer momento, el implante se adapte al hueso. Los implantes de titanio se han perfeccionado en los últimos años, tanto en la producción como en la colocación. Además, el titanio es un metal 100% tolerable por el cuerpo humano.



Independientemente de que los implantes dentales sean una réplica de la raíz de un diente, es muy posible que con el tiempo se pueda incluso recuperar sensibilidad, no tanto desde el punto de vista nervioso, como de presión. En otras palabras, aquellas personas que llevan implantes dentales dicen que sienten que la pieza es como una pieza natural desvitalizada. Con lo cual, nos demuestra una más de las magníficas ventajas que ofrecen los implantes dentales.

Prácticamente todos los pacientes que se someten a un tratamiento de implantología quedan satisfechos. Estos tratamientos dentales han demostrado unos resultados de duración, confort y fiabilidad muy superiores a otros. Es difícil establecer el tiempo que puede durar un implante dental, ya que depende de los hábitos del paciente y de sus características anatómicas, pero podría decirse que no tienen caducidad. La edad mínima para poder colocar implantes es 16 años en mujeres y 18 en hombres, cuando ya se ha completado su desarrollo. Se podría decir, que dadas las condiciones idóneas podría llegar a ser para toda la vida.

Los implantes, no solo ayudan al problema de poder comer cualquier tipo de alimento, sino que también dan un aspecto estético de una boca sana. Además, el hecho de colocar un implante hace que el hueso de la mandíbula no se reabsorba por falta de utilización. Al masticar no dan sensación de inseguridad, ya que el implante está firmemente sujeto al hueso.

Son lo más parecido a un diente natural y como ya se ha comentado, están firmemente sujetos al hueso maxilar o mandibular. Con ello, no se lastima a los dientes colindantes. ¿Cómo colocamos un implante dental? Antes de su colocación hay que tratar cualquier tipo de enfermedad periodontal, por ejemplo caries. Después, observaremos el hueso del paciente ya que si éste es demasiado pequeño, podemos realizar técnicas de regeneración ósea para llevar a cabo el tratamiento de implantología. Una vez el implante está colocado, hay que esperar un periodo de tiempo para permitir la osteointegración. Durante este tiempo y dependiendo de las características anatómicas del paciente, será o no posible, hacer carga inmediata permitiendo al paciente salir de la intervención con un diente provisional hasta que se le coloque la pieza definitiva; sin embargo, en muchos otros casos no es posible hacer carga inmediata. Es importante realizar controles periódicos para su mantenimiento.

Dentro de las opciones que existen hoy en día la intervención de implantes es una manera sencilla, rápida y segura de recuperar la salud dental.

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Modificado por última vez en Domingo, 30 Junio 2013 15:42
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